CONSCUENCIAS DE NO ENTREGAR LOS DIEZMOS DE CIERTAS TRANSACCIONES QUE HACEMOS

CONSCUENCIAS DE NO ENTREGAR LOS DIEZMOS DE CIERTAS TRANSACCIONES QUE HACEMOS

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LOS QUE DESHOJAN UN PÉTALO Y SE TARDAN EN DAR EL DIEZMO

 

diezmos

¿Lo doy?  ¡No lo doy!   ¡Mejor lo doy el mes que viene! ¡Hay déjame pensarlo mejor, es mucha plata! ¡Dios es bueno y para siempre es su misericordia!

Y resulta que es verdad que es bueno y para siempre es su misericordia, pero con el hijo de él que se descuida en cumplir un mandamiento que ya conoce sobradamente, éste debe arrepentirse y reponer la causa, subsanándola, para que Satanás no nos pida para zarandearnos. (Lc 22:31).

 

Mi testimonio por “haberme demorado” en enterar a las arcas de Dios un diezmo por la venta de mi casa:

No era una demora por impedimento alguno, sino acariciando la posibilidad de quedármelo, porque pensaba que era mucho dinero para enterarlo a una iglesia.

Cuando yo aún estaba en el mundo (el mundo del pecado cuando todavía no se ha venido a Cristo), permitió Dios que progresara con algunos bienes y además una empresa que casi siempre estuvo en el riesgo de la quiebra, pero sobrevivía de los préstamos de la banca además de la facturación mensual.

Pero permitió Dios a pesar que era inconversa, bendecirme con una hermosa casa que fue construida poco a poco. Y también con una empresa importadora.

ME SALIÓ UN RETOÑO DE CODICIA CUANDO VENDÍ MI CASA

casa

Cuando le pedí a Dios que vendiera mi bella casa en la montaña, la cual, por supuesto fue construida de a poquito, pensé: ¿Será que tengo que darle el diezmo a la iglesia a pesar que nunca fallo en darle el diezmo de mi sueldo?

Pues representaba una fuerte suma. Y es así como dejé pasar más de 30 días sin hacerlo y estuve planteando en mi corazón si lo daba o no lo daba, porque yo entregaba el de mi sueldo cumplidamente y repentinamente el Maestro me reprendió fuertemente.

¿Qué me hizo el Maestro? Ocurrió que vino el devorador (el diablo) y como no caminaba en ese punto con rectitud, mi Maestro no pudo reprender al devorador en ese momento conforme a la promesa de Malaquías 3:11  y esto hizo Satanás:

Hizo que a mi empresa que ya cojeaba en sus finanzas, el estado venezolano que anda con leyes persiguiendo a los importadores venezolanos que trabajan como con yugos pesados, hizo el diablo  actuando en conjunto con ellos, el que yo  devolviera 65.350,oo dólares de una importación que aunque era un producto correctamente importado conforme a las leyes, sin embargo en la aduana les colocaron un obstáculo con una pequeña nota por un solo número arancelario que trajo un error y en esto se basó el devorador para que yo corriera en un plazo de 15 días y devolviera al estado el valor de la importación, de lo contrario iba presa porque así lo establece esa ley confiscadora e injusta, que trae dolor y angustia a todo el que quiere trabajar para dar empleos en esta Venezuela que tanto lo necesita. Pero enseñando la justicia de Dios bueno es que ellos dejen de especializarse en ocasionar trabajas y tropiezos a su prójimo porque escrito está: “…Imposible es que no vengan tropiezos; más !ay de aquel por quien vienen! (Lc 17:1).

Y tuve que desembolsar esa cantidad con todo el dolor de mi alma y gran prisa,  porque la requisición era totalmente injusta, pero no tenía tiempo de apelar a la justicia porque ésta no funciona sino pagar de inmediato y después hacer un juicio para que me devolvieran el dinero incautado injustamente, pero preferí no hacer ningún juicio contra el estado, sino dejárselo a Dios. Por aquello  de que Jesús nos ordena en Su evangelio, como lo es: “Y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa.” (Mt 5:40).

Él es el gran Juez que lleva nuestras causas y expedientes para darnos respuestas sólidas y contundentes cuando andamos bajo la obediencia. Y especialmente cuando reconocemos nuestros pecados, los confesamos y con ello ayudamos a edificar a más hermanos que también estén atravesando por tentaciones de pecar contra Dios. O estén siendo reos  temporales de la injusticia de Satanás.

 

ASÍ COMO LOS ESTADOS O NACIONES PROMULGAN LEYES SOBRE IMPUESTOS,

DIOS TAMBIÉN TIENE LAS SUYAS  PARA RECAUDAR DE SUS HIJOS UN DIEZMO

DE NUESTROS INGRESOS

Y ESTA NORMATIVA DIVINA ESTÁ POR ENCIMA DE TODAS LAS LEYES DE LA TIERRA

Dios tiene “Tesorerías Recaudadoras” aquí en la tierra, y estas son sus casas o iglesias las cuales son inmuebles donde nos congregamos sus hijos para compartir con nuestros hermanos que conforman el cuerpo de Cristo, para adorarle, alabarle y pedirle favores por medio de nuestras oraciones.

Allí hay unos recolectores de los diezmos y ofrendas y Dios les llamó alfolíes. A ellos debemos entregar el diezmo y la ofrenda. Ellos son los recaudadores de la porción que no es propiedad nuestra sino que es propiedad de Dios. Si tú te congregas en una secta que no te ponen este mandamiento en orden sino que dejan que tú eches moneditas viejas o billetes miserables de poco valor para limpiar tu monedero, ten cuidado porque Dios pide cuentas. Él sabe hacer auditorías internas y externas.

 

DAR EL DIEZMO EN OTRO LUGAR DISTINTO A LA IGLESIA

pobres

Si te gusta regalarle a los pobres ropa, calzado, alimentos, puedes hacerlo porque esto también ama Dios que los dadores alegres de corazón den a los pobres, pero igual debemos entregar en el lugar correcto el diezmo y la ofrenda, lo cual es dentro de la iglesia, para seguir el orden de Dios.

 

No es como nosotros pensamos, sino conforme a la voluntad de Dios, establecida en Malaquías 3:10.

Hay casos especiales, donde el mismo Espíritu Santo pone en tu corazón que debas darlo en otro lugar si hubiere necesidades muy apremiantes a tu alcance, especialmente cuando conocemos que exista hambre u otra necesidad comparable con la compasión. En estos casos, usted también puede avisar a la iglesia para que todos en conjunto y organizadamente hagan llegar tales ayudas urgentes.

 

DESPUÉS DIOS PREMIÓ MI OBEDIENCIA

Así como enteré el diezmo a la iglesia nueva donde empezaba a congregarme en razón de que me mudé a otra ciudad, porque al fin y al cabo es la misma Tesorería Recaudadora de Dios encuéntrese en el lugar donde se encuentre, enseguida mis finanzas comenzaron a reactivarse nuevamente.

Dios me permitió continuar con un pequeño centro comercial, que está quedando muy bonito ¿Y saben qué más he añadido a Dios? Estoy añadiendo más entregas y dádivas a los siervos hijos de Dios, a alguien que necesita un local para iglesia y no puede pagar  un alquiler ni mucho menos comprarlo. Esto se llama invertir en el reino de Dios.

Esto se llama desprendimiento del amor al dinero y los bienes. Y con esto Dios te multiplica más, porque ama al dador alegre. Además está esta otra promesa: “… y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo;…” (Lucas 6:35).

Y recuerden si somos hijos del Altísimo, que son aquellos que obedecemos todos los mandamientos de Dios podemos pedir cualquier cosa. “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.” (Jn 15:7).

 

¿QUE LE HE PEDIDO A DIOS DESPUÉS DE TODO ESTO?

Que me siga dando terrenos para continuar construyendo obras y allí en cada obra civil construida, yo le entregue a cualquier pastor hijo amado de Dios su inmueble gratis, para que no ande sufriendo con el espacio donde tenga su iglesia sino que tenga un espacio digno de un hijo de Dios.

¡Bendiciones amados!

Espero que estos testimonios edifiquen tu vida para continuar avanzando por el camino de enseñanza, corrección, entrenamiento y más cosas para recibir los galardones de arriba.

 

Hna Ada Luz Camargo de Pineda
La palabra de Dios edificando con testimonios de sus hijos

Enero 2015

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