BUSCANDO EL AMOR DONDE NO ESTÁ

BUSCANDO EL AMOR DONDE NO ESTÁ

Hace un par de días estuve en una estación de buses para abordar uno y dirigirme a otra ciudad.

Pero estando en la sala de espera, me llamó la atención una joven madre que tenía en sus brazos a una niña de aproximadamente 18 meses y otra a su lado con aproximadamente 3 años. Eran muy lindas las niñas.

Miré también al lado de esta joven madre, a un hombre bien parecido y fuerte, que tenía una mala maña o fea actitud hacia la madre y la niña, pues, jugueteaba con ellas y la manera de hacerlo era halándole todos los cabellos delanteros  tanto a la madre como a la niña pequeña que tenía en sus brazos. No lo hacía de manera fuerte, de lo contrario la pequeña hubiera llorado, pero me pareció un juego inapropiado, porque de tanto hacerlo pueden acostumbrarse al maltrato en sus diferentes concepciones.

Clamé dentro de mí al Señor, y mientras esto hacía pensé: ¿Es el papá de las niñas? ¿Es un amigo de la madre? ¿Es la nueva pareja de la madre? Cualquiera que sea la situación es amor carnal que proviene del corazón y éste es inminentemente engañador. Quizás el amor por la belleza externa y el buen parecido del hombre sean más importantes para la madre, que su seguridad y la de las niñas. Pero la joven madre sonreía mientras el hombre tiraba de sus cabellos y los de la pequeña.

Esto me llamó aún más la atención y pensé: La humanidad casi toda anda en violencia y baja autoestima, en la búsqueda desesperada del “fulano amor”, uniéndose a cualquiera que tiene un buen físico externo u otros aspectos externos llamativos y resulta que el amor no está donde creemos. Nadie que no ha aprendido a amar conforme a las enseñanzas de Cristo estará en condiciones de amar a sus semejantes.

El Señor siempre fue manso, delicado y gran caballero, amando a todos los necesitados. Imitemos su ejemplo.

¿Queremos aprender a amar? Hay un solo Maestro que enseña estas cosas, el cual murió en una cruz y se dio a sí mismo en rescate por muchos.

amor

DIOS ES AMOR

1 Juan 4:7-11

7 Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios.

8 El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.

9 En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.

10 En esto consiste el amor: No en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.

11 Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros.

El Señor les bendiga.

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