Detenidos 15 inmigrantes por la muerte de 12 cristianos arrojados al agua...

Detenidos 15 inmigrantes por la muerte de 12 cristianos arrojados al agua en alta mar

“Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; más el que persevere hasta el fin, éste será salvo.” Mateo 10:22. No estamos hablando del cuerpo que perece en el mar en este caso, sino del alma que nunca expira, aquella que va al gozo eterno o al tormento eterno del infierno.

Todos estos acontecimientos que estamos viendo, escrito está que sucederían antes del fin. Y cuanto más ocurran estas señales, más cerca está su venida en las nubes con sus ángeles, pagar con llama de fuego a los que no quisieron conocer de Cristo. (2 Ts 1:8).

BUENAS NOTICIAS

Pero lo que no saben muchos es que cuando alguien es perseguido y recibe muerte por permanecer en Cristo, Dios puede hacer cosas inesperadas para quitar el sufrimiento, como lo es recibir el espíritu del creyente antes que sufra agonía. Esto quiere decir que la persona no sufre largamente sino que el Señor le acorta el sufrimiento muriendo rápidamente para devolverle gozo una vez que su alma llegue al Paraíso. Las almas de estas víctimas o mártires tendrán galardones en el cielo, mientras que los abominables  después del juicio eterno, tendrán su parte eterna en el lago que arde con fuego y azufre. (Apocalipsis 21:8).

CONVIENE VENIR A CRISTO Quien perdona toda la maldad de los hombres, incluyendo cualquier abominación. Pero conviértanse porque su venida está cerca.

Cuando Esteban, siervo de Dios, fue arrestado y acusado con falsos testimonios, Hechos 6:15 dice:

“Entonces todos los que estaban sentados en el concilio, al fijar los ojos en él, vieron su rostro como el rostro de un ángel”.

Cuando Sadrac, Mesac y Abed-Nego cayeron atados dentro del horno de fuego ardiendo, Dios estaba con ellos (Dn 3:23).

“Y se juntaron los sátrapas, los gobernadores, los capitanes y los consejeros del rey, para mirar estos varones, cómo el fuego no había tenido poder alguno sobre sus cuerpos, ni aún el cabello de sus cabezas se había quemado; sus ropas estaban intactas, y ni siguiera olor de fuego tenían. (Dn 3:27).

Por lo cual, no hay que temer en este tiempo, porque el Señor no permitirá que sus siervos sufran largamente, porque ya nuestro Señor pagó en el tormento de la cruz todas esas cosas por nosotros. Y lo que tenemos que hacer es permanecer en su palabra, ser valientes, imitándole. Del resto inesperadamente se encarga Dios.

 

NO COMMENTS

Leave a Reply