EL LAGO QUE ARDE CON FUEGO Y AZUFRE

EL LAGO QUE ARDE CON FUEGO Y AZUFRE

Todo pecador por abominable que sean sus pecados tiene oportunidad de ser lavados sus pecados por medio del perdón de nuestro Señor. Ha sido el acto MAS GRANDE de amor y perdón de parte de Dios hacia los pecadores, al darnos a su Hijo unigénito para que todo aquel que cree no se pierda, más tenga vida eterna.

Al venir a Cristo hay liberación y la actitud renovada del individuo como nacido de nuevo en Cristo es de libertad, amor, apego a la legalidad y a lo santo. Todo lo podemos en Cristo que nos fortalece. La vida del individuo cambia totalmente para bien.

Pero aquellos que sabiéndolo, aman más el pecado y la abominación, y si teniendo suficiente oportunidad en sus vidas para ganar la vida eterna no lo hacen sino que la rechazan, y si llegan a morir sin arrepentimiento ni haber creído en Cristo, lamentablemente también hay que escribir las consecuencias o malas noticias que conlleva todo esta desobediencia, y en derivación, esto es lo escrito para los que tienen como profesión el ser homicidas abominables.

“Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda” (Apocalipsis 21:8). La muerte segunda consiste cuando todos los muertos sean resucitados para el juicio eterno delante del trono blanco. Los que hayan cometido pecados de los enumerados en este versículo y no se arrepintieron ni conocieron de Cristo, ese será su reclusión eterna.

¿LOS QUE MATAN ESTARÍAN INTERESADOS EN TENER VIDA ETERNA EN ESTE LAGO DE FUEGO LÍQUIDO POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS?

Creo que es bueno que las FARC y cualquier pecador que aún no ha venido a Cristo, hagan caso ahora y confiesen al Señor como su Salvador, haciendo esta oración:

“Señor Jesucristo, Hijo de Dios: Sé que he pecado contra Dios haciendo el mal. Sé que tengo una oportunidad de salvación y restauración de mi vida llena de confusión y tormento. Yo te recibo oh Señor, como mi único Salvador. Ven a mi vida, transfórmame, hazme una persona nueva. Guía mis pasos y sácame de esta oscuridad en que estoy. Sálvame y perdona todos mis pecados. (La persona debe confesar sus pecados). Inscribe mi nombre en el libro de la Vida. Y úsame para tus propósitos divinos. Amén.”

Lean el evangelio, hagan oraciones, tengan comunión y comunicación con Dios. Él es bueno y para siempre es su misericordia.

 

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