¡AY! DE LAS ECONOMÍAS DE LOS PAÍSES QUE ANDAN APROBANDO LEYES DE...

¡AY! DE LAS ECONOMÍAS DE LOS PAÍSES QUE ANDAN APROBANDO LEYES DE HOMOSEXUALIDAD O CAMINAN EN IDOLATRÍA

Porque si por causa de la idolatría, Dios alargó la crisis  al pueblo israelí extendiéndola a lo largo de sufridos 40 años ¿Cómo será entonces el castigo de Dios para las naciones que están aprobando leyes para los pecados aborrecibles de la homosexualidad? Si recordamos que en las ciudades de Sodoma y Gomora donde practicaban esas conductas Dios las quemó y las redujo a cenizas? Es hora de llamar a las cosas por su nombre.

A pesar de todo, la travesía del pueblo israelí por el desierto, tuvo una importante connotación espiritual y es que fueron guiados por un siervo de Dios llamado Moisés, a quien le dio las tablas de los diez mandamientos para que las obedecieran. Pero hoy día las naciones cuyos gobiernos están atravesando por grandes crisis, no buscan el Consejero el cual es Dios, ni se dejan guiar por sus siervos conforme a la Escritura, sino que apartándose de la justicia de Dios hacen conforme a sus voluntades y aprueban cosas que Dios aborrece por cuya causa caen en profundos huecos de los cuales no pueden salir.

Son recurrentes aflicciones al igual que los 40 años de la travesía de pueblo israelí, que comparándolo con las naciones actuales significan deudas, préstamos, ayudas de otras naciones, y nada que salen de la crisis, sino que además reciben otras plagas llamadas inundaciones, sequías, terremotos, cambios climáticos que trastornan la agricultura, y que respecto de las inundaciones viene añadida la plaga de buscarle hogares y viviendas a los damnificados, a altos costos de los presupuestos de las naciones ya aporreadas en sus economías. Hay que hablar claro porque solo la verdad es la que hace libre.

Porque estas cosas no son para ser resueltas sino espiritualmente, con el arrepentimiento y conversión de los pueblos a Dios.

¿Acaso la tierra donde vivimos y todo lo que hay en ella no es propiedad del Creador?  ¿Podría el Amo y Todopoderoso aceptar que dentro de su propiedad los pueblos hagan como quieren sin rendirle cuentas al dueño? – Les escribo que de ninguna manera Dios permite esto, porque es un Dios de orden y justicia.

Venezuela está siendo impactada por Dios por la práctica del pecado de idolatría (brujería y santería) y adoración a un líder que por años hizo esto, dejando un pésimo legado sobre la nación venezolana cuyos malos frutos aún recogemos, porque lo que hacen los gobiernos como cabeza de una nación, tiene repercusión en la tierra que gobiernan; así también los métodos errados en la crianza de los niños con ausencia del temor de Dios, hace que crezcan generaciones pecadoras con consecuentes derivaciones que no trasladan bendiciones a sus hijos y generaciones sino lo contrario.  ¡Pero Venir a Cristo corta todo tipo de maldición generacional! Es ganancia y vida en abundancia.

Y para el tema de la práctica del sexo corrompido, también se llama idolatría por  causa de amor al sexo. Y el que los Estados Unidos, una nación que para el año 2014 tenía una población de 318,9 millones de habitantes, no estamos hablando de una nación pequeña que esté legalizando los matrimonios entre homosexuales en todo el país, sino una inmensa cantidad de almas que van a perdición eterna, con las excepciones que toda regla tiene como lo son los casos de la gente que son temerosas de Dios y están convertidos al Señor. Caben también dentro de las excepciones, los pecadores que se arrepienten y se convierten, porque con esto encuentran salvación eterna.

JESÚS Y EL PECADO

Y nuestro Señor Jesucristo sin hacer acepción de personas, vino a salvar a la humanidad, por su dolorosa muerte, clavado en una cruz, donde derramó toda su sangre. Allí consiguió la victoria sobre Satanás quien tuvo planes de llevarse a toda la humanidad pecadora para el infierno que es el lugar de los que se dejan guiar por él, pero debido  a la intervención de Dios quien nos amó de tal manera que nos dio a su Hijo Unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda sino que tenga vida eterna, (Jn 3:16), por esta gran victoria, todos los que buscan al Señor y se convierten, tienen la gracia del Señor y son salvos, no importando qué clase de pecados haya cometido. Jesús lava con su sangre todo esto.

El problema está en que si el pecador hace caso omiso de esta dádiva y llega a morir, su vida eterna estará conminada al fuego eterno. ¡Evite esto y sea diligente viniendo a Cristo!

Hna Ada Luz Camargo de Pineda

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