LOS DISGUSTOS DE DIOS CON LA IGLESIA

LOS DISGUSTOS DE DIOS CON LA IGLESIA

0 644

Recordando los escenarios de las 7 iglesias de Apocalipsis esto nos ayuda; en que todas trabajaban, pero  en algunas el Señor descubría ciertos comportamientos que le disgustaban, dándoles las advertencias de que se arrepintieran, de lo contrario el Señor actuaba de otra manera con resultados nada gratos.

  1. Concretamente, en la de Efeso, (Ap 2:4), el Señor dijo que tenía contra ésta, el que había dejado su primer amor. Es decir, trabajaban pero habían perdido esa relación íntima con el Señor. Lo cual indica que debemos trabajar en su obra alimentándonos de su amor, porque de otra manera ¿Cómo trabajar para el Amo y no tener una relación de amor hacia él? ¿Es tu contentamiento solamente el que el número de ovejas se incremente en tu congregación mientras tu relación con Señor sufre desgaste?

¿Cuál desgaste? Se preguntará usted. Y se trata de que no quieren reprender el pecado sino hablar otras cosas que no alimentan a las ovejas y por esta razón muchas todavía practican injusticias y en lo peor de algunos casos, inmundicias.

  1. En Ap 2:5 el Señor exhorta al arrepentimiento, instando a dar los primeros pasos, de lo contrario Él viene y quita tu candelero de tu lugar. Que nuestro entusiasmo por la obra tampoco merme, sino que tengamos una actitud de llenura y convicción y obediencia por lo que nos ha mandado a hacer. Oremos por todo esto.
  1. A todas las iglesias les dice “el que venciere”. Y esto significa que hay que permanecer y vencer a pesar de las tribulaciones que se presenten. En este tiempo cercano al fin en que nos encontramos, es cuando más debemos practicar estas cosas aunque las adversidades nos reten a dejarlo de hacer o permanecer disminuidos. No será con nuestras fuerzas que luchamos, sino con las de Dios si es que seguimos a Cristo.
  1. Recordemos que el Señor no dejó de hacer su trabajo a pesar de las persecuciones, sino que continuó su agenda, con una relación de amor tan estrecha con el Padre, hasta que culminó su ministerio en esta tierra.

Mateo 24:46-47 “46 Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. 47 De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá”.    ¿Dónde están esos bienes?Arriba en el cielo y no son temporales sino eternos. Tampoco los tramposos y ladrones vendrán a quitártelos como sucede aquí en la tierra, porque allá no estará esa clase de gente sino los santos que vencieron pese a las tentaciones.

El Señor quiere una iglesia que ande velando en las cosas que dejó escritas. “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.”  (Mt 26:41).

Para que el Señor nos aparte de practicar cosas que él aborrece, como el evangelio de prosperidad y la tibieza o calidez en reprender el pecado, donde algunos hacen las veces de parladores que generan rizas y celebraciones con aplausos de parte de la iglesia ¡Pero no se arrepienten! Porque el arrepentimiento conlleva quebranto y corazón contrito y nunca aplausos y risas. Noten la diferencia.

Pues el pecado tiene nombre, y su apellido es muerte. ¿O acaso el Señor no llamó por sus nombres los pecados que encontró en aquellas iglesias y seguidamente las reprendió para que se arrepintieran? El Señor además le dio el nombre al juicio a que se exponían si no dejaban de practicar lo que a Dios le disgusta.

Hoy casi todas las congregaciones sacaron de sus predicaciones el tema del infierno y el de la gran tribulación. Sepan que a la iglesia de Esmirna Jesús le dijo: “El que venciere no sufrirá daño de la segunda muerte” (Ap 2:11). ¿Y saben cuál es la muerte segunda? – Esta es la sentencia cuya condena se cumple en el lago que arde con fuego y azufre. ¿No creen que deba predicarse de esto? Para que estando clara la iglesia huya de tentaciones y pueda a través del camino estrecho conquistar la salvación que si bien es por gracia para los que así lo creen por fe, también escrito está que “Si el justo con dificultad se salva…” (1 Pedro 4:18), lo cual indica que la salvación no es para juguetear con ella sino un tesoro que debemos cuidar muy celosamente.

De manera que sea con temor y temblor nuestra relación con Dios.

“A trabajar para que se reduzca el número de los dejados para la gran tribulación y se aumente el número de los que estarán listos para el arrebato”.

Hna Ada Luz Camargo de Pineda

NO COMMENTS

Leave a Reply