Primeramente, reconocer y confesar nuestros pecados, arrepintiéndonos de éstos.

Y bendijo Dios a Venezuela con muchos tipos de riquezas principalmente el petróleo. Pero aconteció que puso Dios como cabeza en el gobierno al ex presidente y difunto Chávez, para que gobernara con equidad y justicia dándole la honra a Dios porque esto es obligación de todo rey o gobernante. Pero al ver que los ingresos petroleros se multiplicaron, vinieron otros reyes a adorarle y a buscar ayuda económica, configurándose aquel hombre como un poderoso que era capaz de hacer todo con el dinero que Dios estaba proveyendo sobre el país y nunca dijo: “Gracias, Dios, por esta ayuda, porque tuyas son las riquezas”.

Se hizo notable y admirado con estas riquezas, haciéndose amar como un líder a quien las naciones le hacían antesala y publicaban noticias y halagos de su grandeza y liderazgo. Así le fue cómodo al presidente, hacerse adorar parecido a un dios. Y hasta allí llegó su hora. Dios le puso término a su vida.

Porque Dios prohíbe confiar en el hombre, y el que pongamos en él la garantía de todas las cosas, y que además de estas prácticas se trate de alguien que tenga su corazón apartado de Dios. (Jeremías 17:5). Y por idolatrar el pueblo venezolano y muchas otras naciones al presidente Chávez, vino Dios y lo quitó del poder por medio de la muerte.

Porque Dios dijo: “No tendrás dioses ajenos delante de Mí” (Éxodo 20:3).

Aunado a la idolatría sobre el difunto Chávez, éste, desgraciadamente, aprovechó durante su gobierno para importar la brujería y santería cubana, como también las prácticas paganas de otras naciones que le rindieron honores. Y toda esa abominación ante Dios la trajo aquel hombre a Venezuela e hizo él y su gobierno cosas aborrecibles delante de Dios. “9 ¿No había de castigar esto? Dijo Jehová. De una nación como esta, ¿no se había de vengar mi alma?

12 Negaron a Jehová, y dijeron: Él no es, y no vendrá mal sobre nosotros, ni veremos espada ni hambre;”. (Jeremías 5:9, 12). Dijeron los que le amaron ciegamente: Dios no tiene nada en esto; él es nuestro presidente y proveedor y nos da todas las cosas.

PARA QUE OTRAS NACIONES NO REPITAN LA MALA EXPERIENCIA

Aprendamos pues,

13 Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos”. (Apocalipsis 5:13).

Pero en medio de esta escasez por la que atraviesa el país, Dios tiene un plan de misericordia para Venezuela. Y en esta época de crisis, muchos ya han levantado su mirada a Dios y han clamado, convirtíendose al Señor.

Dios mantiene atentos sus oídos para perdonar los pecados y sanar la tierra venezolana. Así lo respalda Su palabra con las condiciones que establece:

“14 Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado,
 y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos;
entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.
15  Ahora estarán abiertos mis ojos y atentos mis oídos a la oración en este lugar.  
 16  Porque ahora he elegido y santificado esta casa,
 para que esté en ella mi nombre para siempre;
y mis ojos y mi corazón estarán ahí para siempre”.
(2 Crónicas 7:14-16).

Ya Dios tiene mucho pueblo en Venezuela, pero aún hay gente rezagada en sus malos caminos. Oremos por todos ellos para que también se incorporen sin demora para que nuestras bocas hablen siempre alabanzas a Dios glorificando Su nombre, haya arrepentimiento verdadero y consecuente conversión a Cristo, para que veamos la grandeza de Dios obrando sobre esta nación.

¿Qué esperas? Jesucristo es la antesala para llegar hasta el Padre.

Jesús nos limpia de todo pecado, antes que vayamos al Padre de manera que él tenga atentos sus oídos para escuchar nuestra oración. “Nadie viene al Padre, sino por Mí”.

“8 El sacrificio de los impíos es abominación a Jehová; Más la oración de los rectos es su gozo”. (Proverbios 15:8).

¿O se atrevería usted ir al Padre en condiciones que no le favorecen? Primero debemos ser limpios por la sangre derramada del Cordero para que después de esto vayamos al Padre.

“16  Porque ahora he elegido y santificado esta casa, para que esté en ella mi nombre para siempre; y mis ojos y mi corazón estarán ahí para siempre”. (2 Crónicas 7:16).

Venezolano:

¡No tardes en convertirte a Cristo! Para que Dios apresure la liberación de Venezuela.

Es importante que leas y hagas la oración de Fe:

ORACIÓN DE FE PARA LOS VENEZOLANOS QUE AÚN NO ESTÁN EN CRISTO

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ORACIÓN DE FE PARA LOS VENEZOLANOS QUE AÚN NO ESTÁN EN CRISTO
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ORACIÓN PARA SER HECHA POR TODOS LOS VENEZOLANOS

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