¿ESTÁN PREDICANDO LA SANTIDAD EN LAS IGLESIAS?

¿ESTÁN PREDICANDO LA SANTIDAD EN LAS IGLESIAS?

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Ahora que está cerca la venida de nuestro Señor es cuando más hay que enseñar todo esto.

Muchos confunden la santidad con “ser religiosos” y son dos cosas distintas.

El religioso no camina en la verdad de la palabra de Dios contenida en la escritura, sino que sigue la fe de doctrinas de hombres. En cambio la santidad es guardar celosamente toda la verdad de la palabra de Dios, poniéndola por obra.

Muchas de las iglesias que están actuando correctamente guardando la palabra de Dios, las que no están siendo permisivas y compatibles con lo mundano y así lo enseñan a los hijos de Dios, de éstas están diciendo que son religiosas, adjetivo totalmente equivocado; más no se entristezcan, porque justamente los que andan firmes en el camino, de ellos el Señor dijo que se diría toda clase de males, mintiendo. (Mateo 5:11).

PREOCÚPESE SI RECIBE ELOGIOS 

 “¡Hay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! Porque así hacían sus padres con los falsos profetas”. (Lucas 6:26)

Bueno es recordar que Dios nos exige andar en santidad para ver el rostro de  Dios o heredar el reino de los cielos.  Y después que hemos entrado en el camino del Señor, ¿acaso hay que correr el riesgo de ser dejados atrás el día del arrebatamiento o venida del Señor en las nubes?

Por lo tanto recordemos este tema que debe ocupar el primer lugar en las iglesias, de lo contrario están haciendo muy poco o casi nada, enseñando más de lo mismo.

“7 Santificaos, pues, y sed santos, porque yo Jehová soy vuestro Dios.” (Levítico 20:7)
“16 Porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo. (1 Pedro 1:16).
14 Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.
(Hebreos 12:14).

Más bien, sean ustedes santos en todo lo que hagan, como también es santo quien los llamó; pues está escrito: «Sean santos, porque yo soy santo.». (1 Pedro 1:15-16)

Pues Dios nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestras propias obras, sino por su propia determinación y gracia. Nos concedió este favor en Cristo Jesús antes del comienzo del tiempo. (2 Timoteo 1:9)

Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. (Romanos 12:1)

QUE JAMÁS SE PARALICE EL CRECIMIENTO EN LA SANTIDAD

Muchos se defienden diciendo que al aceptar a Cristo no necesitan esforzarse más en mejorar la santidad, porque el Señor ya incluyó esta gracia de justificación y santificación. Pero no se duerma ni cabecee en esto, más bien “vele” añadiendo más asuntos a su santidad,

por causa de esto último que el Señor nos manda en Apocalipsis 22:11

“… y el que es justo, practique la justicia todavía, y el que es santo, santifíquese todavía.

Ada Luz Camargo de Pineda
La palabra de Dios en la noticia

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