EL SEXO CON ANIMALES OTRA ABOMINABLE COMPLACENCIA DE LOS LEGISLADORES

EL SEXO CON ANIMALES OTRA ABOMINABLE COMPLACENCIA DE LOS LEGISLADORES

Cada vez que las naciones legalizan el pecado creyendo que con ello conceden alegrías y quitan la discriminación, se están anotando a nuevos juicios de Dios en sus regiones.
Entonces cuando vienen las aflicciones y las pruebas como consecuencia de la desobediencia a Dios, deben saber que en tales tribulaciones tienen a Uno, Quien murió derramando toda su sangre para perdonar los pecados de la humanidad, para sacarlos de las tinieblas a la luz; de las ataduras, a la libertad; de la muerte eterna, a salvación eterna.

El desconocimiento del temor que hay que tener hacia Dios, hace que  las autoridades de justicia de muchos países tales como congresos y tribunales supremos o cortes supremas de justicia, tengan sus mentes ociosas estudiando qué nuevo deleite pecaminoso conceden a sus conciudadanos, legalizando muchos pecados que son abominación para Dios.  Estos legisladores no saben que con esto hacen perder la vida eterna de sus conciudadanos.

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Pero hay una puerta abierta para todos aquellos que se arrepienten y buscan al Salvador para perdón de pecados y obtención de vida eterna. Esa puerta es Jesucristo.

9 Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. (Jn 10:9)

Es tiempo para que todos los pecadores que andan vacíos atormentando sus vidas por causa del pecado, toquen esa puerta que es Jesucristo, sabiendo, que él dijo: al que viene a mí, de ningún modo lo echaré fuera”. (Jn 6:37).

Engañados y angustiados por no conocer la justicia de Dios, ellos creen que están bien delante de la justicia terrenal y que no tendrán que rendir cuentas de sus actos a la verdadera justicia después de la muerte, cuyas resultas de sentencias son de cumplimiento eterno: El reino de los cielos o el infierno.

¡Escoja la salvación en Cristo!

Como iglesia de Cristo que debemos actuar como sal y luz, oremos al Señor para que de la misma manera que se está incrementando el pecado, pueda venir al Señor todo pecador y sobreabunde Su gracia hacia todos ellos.

Recordemos que Jesucristo no vino a buscar a los sanos sino a los perdidos, a todos los pecadores.

Para que nunca jamás sientan apetito por las cosas carnales como  consecuencia de tener vidas vacías, sino que sean tocados por el poder sanador del Señor y al ser limpiados por la poderosa sangre, el Espíritu Santo entre a vivir en él, llenando su vida. Y a partir de entonces el ex pecador por la maravillosa presencia del Señor en su vida, automáticamente aborrece toda clase de pecado. Esas cosas solo pueden lograrse viniendo a Cristo.

Ada Luz Camargo de Pineda

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