HAY QUE PERDONAR LAS OFENSAS DE NUESTROS ENEMIGOS INCLUYENDO LAS DE FIDEL...

HAY QUE PERDONAR LAS OFENSAS DE NUESTROS ENEMIGOS INCLUYENDO LAS DE FIDEL CASTRO

Por no conocer muchos la justicia de Dios con los mandamientos de amor que envió a través del Hijo, haciendo uso de ese amor y perdón por sus agresores cuando estaba siendo ejecutado en la cruz así habló Jesús al pronunciar: “Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen”, enseñanza que todos debemos practicar amando a nuestros enemigos.

Pero es lamentable que después de apenas horas de muerto Fidel Castro muchos de sus adversarios están recordando los asesinatos, persecuciones, presos injustamente retenidos y más lamentables hechos que durante su dictadura hizo en la nación que Dios le asignó para que fuera su presidente, de cuya gestión con las que pecó en la no aplicación de la justicia divina no cabe dudas que Dios le pedirá cuentas cuando esté delante del tribunal del gran trono blanco.

Deben saber todos que solamente murió de él el cuerpo, más no así su alma y espíritu que tendrá a partir de entonces una larga existencia por la eternidad.

¿Dónde pasará el alma de Fidel Castro por el resto de la eternidad? Solo Dios lo sabe. Sólo él conoce si durante su largura de días, alguno de sus días finales decidió tener un encuentro personal con el Señor y aceptar a Jesucristo como Salvador habiéndose arrepentido de todos sus pecados. Ojalá lo hubiere hecho.

Si lo hizo así y creyó en el Señor hasta su último respiro, es probable que el Señor le haya perdonado y salvado su alma por el cumplimiento de esta promesa: 9 Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.” (Ro 10:9).

Pero si partió llevando consigo su incredulidad que aparentemente caracterizaron su vida, lamentablemente su alma estará en “el otro lugar.” Denominado el infierno, acerca de lo cual no podemos burlarnos ni gozarnos que le esté sucediendo así, porque denota odio y éste es sinónimo de homicidio. Y los homicidas que no se arrepienten y se convierten, tampoco heredarán el reino de los cielos.

¿Qué hacer ahora sus adversarios después que se les pasen los sentimientos adversos que tienen contra él?

Ellos deben perdonarle,  para que también Dios perdone los pecados de esos que están en rencor contra él o cualquier otra persona.
              14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;
             15 Más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas. (Mt 6:14-15).

Tampoco debemos olvidar que el mismo infierno que está destinado para los incrédulos y orgullosos jefes de estado, es el mismo que está reservado para los que no perdonan las ofensas recibidas de los hombres y para los fornicarios y adúlteros, para los homicidas, los mentirosos, los hechiceros y los idólatras entre otros tantos.

Solo Jesucristo puede perdonar nuestros pecados y darnos la vida eterna, pero esto hay que hacerlo en vida.
Después de la muerte no procede más nada sino esperar el juicio final que ocurrirá para todos en el tiempo del fin cuando el Señor realice la resurrección de los muertos, cuyos lugares de espera hasta que esto ocurra son: El Paraíso en el cielo, donde hay paz y gozo para las almas “salvas”. O la espera procederá desde el infierno, donde las almas son atormentadas con fuego al no ser salvas, y permanecerán allá abajo hasta que ocurra la resurrección de los muertos en el tiempo del fin, momento a partir del cual todos estaremos delante del tribunal del trono blanco para la sentencia definitiva.

La venida de nuestro Salvador en las nubes conocida como el rapto o arrebatamiento, está demasiado cerca. Cree en el Señor y espera su venida velando y orando, para que su aparición repentina no te tome como el ladrón a media noche que no se sabe cuando entra a la casa. !Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú, y toda tu casa!

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