LA EJEMPLAR CONDUCTA DEL PROFETA DANIEL ANTE LOS REYES Y LA REPRESENSIBLE...

LA EJEMPLAR CONDUCTA DEL PROFETA DANIEL ANTE LOS REYES Y LA REPRESENSIBLE ACTITUD DE LOS CIUDADANOS FRENTE A SUS GOBERNANTES

0 76

Daniel, profeta y varón del Dios Altísimo entre los deportados de Judá a Babilonia en el año 605 a. C. (aprox). Autor y protagonista del libro que lleva su nombre, el cual se halla incluido tanto en el Tanaj (conjunto de los 24 libros de la Biblia Hebrea) como en las Sagradas Escrituras cristianas.

En la tradición islámica, aunque no sea mencionado por el Corán, se le considera igualmente un profeta. Sostiene esta tradición, que predicó en Iraq durante los reinados de los reyes persas Lahorasp y Ciro.

Durante toda su trayectoria como cautivo del imperio Babilónico sirvió al rey Nabucodonosor, y luego, por un breve periodo de tiempo, sirvió al hijo de este rey, Belsasar. Según lo narrado por el libro de Daniel, el conquistador de Babilonia y sucesor de este último, fue Darío el medo. Finalmente, estuvo ante la corte del rey persa Ciro.

Del profeta Daniel aprendemos de su fe y prudencia de labios. Aunque los reyes a quienes sirvió eran idólatras, nunca pronunció palabras ofensivas contra ellos. Dios lo bendijo con el don de interpretar sueños y visiones, don que pronto lo hizo objeto de gran atención, por lo que fue elevado a puestos que le permitieron pasar muchos años de su vida al servicio de los reyes antes mencionados, siendo un gran ministro del Dios viviente ante esos gobernantes.

Relata el libro de Daniel que en el segundo año del reinado de Nabucodonosor tuvo este rey un sueño, y Daniel lo interpretó. Seguidamente Nabucodonosor dijo lo siguiente: “Ciertamente el Dios vuestro es Dios de dioses, y Señor de los reyes, y el que revela los misterios, pues pudiste revelar este misterio.

 Entonces el rey engrandeció a Daniel, y le dio muchos honores y grandes dones, y le hizo gobernador de toda la provincia de Babilonia y jefe supremo de todos los sabios de Babilonia.

 Y Daniel solicitó del rey que pusiera sobre los negocios de la provincia de Babilonia a Sadrac, Mesac y Abed-nego, y fue complacido; y expresa la escritura que “Daniel estaba en la corte del rey” (Daniel 2:47-49). Aunque en algunas ocasiones su vida corrió peligro por causa de hombres malvados, Dios lo protegió y preservó por su lealtad y fe al Todopoderoso. No encontramos en ninguna parte del libro profético de Daniel, palabras de maldición contra los reyes a los cuales sirvió durante su larga vida alejado de su tierra natal.

En Venezuela, tierra donde nací, cada día aumentan las palabras ofensivas y de maldiciones entre oficialistas y oposición, profiriendo toda clase de insultos y condenaciones. Y a través de las noticias vemos que los habitantes de otras naciones hacen lo mismo.

La palabra de Dios cita textualmente:

“No salga de la boca de ustedes ninguna palabra mala (corrompida), sino sólo la que sea buena para edificación, según la necesidad del momento, para que imparta gracia a los que escuchan”. (Efesios 4:29).

De ningún cristiano u hombre deben proceder malas palabras ya que somos hechos a la semejanza de Dios. Escrito está en su Palabra que con la lengua no podemos bendecir a Dios y al mismo tiempo maldecir a los hombres. (Santiago 3:9-12).

El notable carácter de Daniel y sus amigos Ananías, Misael y Azarías son un ejemplo a seguir sobre cómo actuar en circunstancias difíciles ante gobernantes contrarios a nuestro modo de pensar y de vida religiosa.

Amado hermano(a) y lector, aprendamos a conducirnos de manera sabia y prudente como este hijo del Dios Altísimo, Daniel,  quien oraba mucho y no se atrevió a proferir palabras ofensivas sobre esos reyes a pesar que tales mandatarios hollaron su tierra natal llamada Judá, hoy, la actual Israel.

Orar y arrepentirse pide Dios a los pueblos. 2 Crónicas 7:14 dice: “Si se humillare mi pueblo, sobre los cuales ni nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”.

El llamado es pues, a todo venezolano y ciudadano de otras naciones, sea cristiano o no, a inclinar el corazón ante el Todopoderoso para que sane todo corazón contaminado por el odio y sane nuestra respectiva nación.

Dice también la Sagrada Escritura: “Exhorto, pues, ante todo que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y sosegada con toda piedad e integridad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador” 1Timoteo 2:2.

No hay imperio ni reino que pueda resistir la decisión que el Dios Todopoderoso determine contra ellos.  Sobre mi país, ya está señalado lo por venir. Solo queda esperar el tiempo indicado con mucha paz y esperanza en el corazón.

Dios les bendiga.

Pastor Héctor Castillo.

NO COMMENTS

Leave a Reply