SIENDO TENTADO EL SEÑOR POR EL DIABLO NOS ENSEÑÓ A ESTAR VIGILANTES...

SIENDO TENTADO EL SEÑOR POR EL DIABLO NOS ENSEÑÓ A ESTAR VIGILANTES DE LAS PROPUESTAS QUE RECIBAMOS

Los cristianos y no cristianos tienen que conocer las artimañas del diablo, pues nadie escapa de sus maquinaciones. La biblia dice que “el diablo engaña al mundo entero” (Ap 12:9). La diferencia está en tener las herramientas espirituales precisas, para responder con la palabra adecuada según el área o asunto en que nos quiere tentar.

Nuestro Señor Jesucristo nos dejó una poderosa enseñanza cuando el diablo le tentó nada más y nada menos al término de su ayuno de cuarenta días y cuarenta noches. Como está escrito:

           2 Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.

          3 Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.

         4 El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca       de Dios. (Mt 4:2-4).

Ante estas pruebas experimentadas por Jesús,  debemos saber que aun estando nosotros en oración y ayuno, ese personaje nefasto, el diablo, puede intentar hacer algo para hacernos tropezar, pero no tendrá éxito alguno, como tampoco lo tuvo con nuestro Señor, si te pones vigilante como el Señor lo hizo, oponiendo cada propuesta usando la verdad de la palabra.

El diablo insistió ante el Señor e incluso le predicó la palabra de Dios a ver si caía en la tentación dándole una palabra bíblica.

Quería matar al Señor, incitándole a lanzarse desde lo alto para que el Señor tuviera un accidente. Para convencerlo, el diablo le predicó palabras nobles basándose en esta escritura:11 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. 12 En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra. (Salmos 91:11-12).

Continuando con el orden de las tentaciones hechas al Señor en aquella época,

Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo,

 y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está:  a sus ángeles mandará acerca de ti, y en sus manos te sostendrán,  para que no tropieces con tu pie en piedra. 

 Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios. (Mt 4:5-7).

EL DIABLO OPTÓ POR MOSTRARLE REINOS Y RIQUEZAS A JESÚS:

Viendo el diablo que sus artimañas estaban resultando infructuosas, fue más allá y le tentó en una parte donde el diablo sabe que muchos siervos de Dios de hoy día caen, como lo es el amor por el dinero y las posesiones, e hizo esto el diablo con Jesús:

Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos,

y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares.

10 Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.

11 El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían. (Mt 4:8-11).

Al fin de todas las propuestas tentadoras hechas por el diablo a Jesús, habiéndole vencido por el poder de la palabra, entonces como lo dice el versículo 11 anterior, se cumplió la verdadera palabra en que si vinieron verdaderamente los ángeles y le servían a Jesús.

Por lo tanto, si persistes en la palabra de Dios y eres fiel a ella, siempre el Señor te va a enviar ángeles que te sirvan. Muchas provisiones te puede mandar el Señor si eres fiel a su palabra.

LAS RIQUEZAS QUE JESÚS RECHAZÓ DE PARTE DEL DIABLO, LA TIENEN HOY DíA LOS SIERVOS RICOS QUE CORROMPEN LA PALABRA DE DIOS CON EL EVANGELIO DE PROSPERIDAD

El diablo les mostró reinos, y se hicieron ricos predicando un evangelio distinto.

Conociendo que más fácil es entrar un camello por el orificio de una aguja que un rico al reino de los cielos (Mr 10:25), cuanta más riquezas te brinde el mundo, lamentablemente más estarás apartado de Dios por causa del amor a las riquezas.

24 Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. (Mt 6:24).

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