MENSAJE QUE EL SEÑOR ENVÍA A SU IGLESIA SOMNOLIENTA, NEGLIGENTE Y PEREZOSA...

MENSAJE QUE EL SEÑOR ENVÍA A SU IGLESIA SOMNOLIENTA, NEGLIGENTE Y PEREZOSA DE CUMPLIR LA GRAN COMISIÓN

El no salir a predicar nos coloca en desobediencia al Señor y en riesgo de no irnos en el arrebatamiento. El que lee, entienda lo que el Espíritu dice a la iglesia.

Aconteció que en el amanecer del día 2 de enero del 2018 el Señor me habló en visiones en sueños (Nm 12:6); y el mensaje es estremecedor. No salir a predicar el evangelio significa andar en desobediencia y esto puede acarrear que muchos cristianos no se vayan en el arrebatamiento que está cada vez más cerca.

Al día siguiente, día 3 de enero vino otra vez a mí palabra del Señor, y en visión vi que el Señor había aparecido repentinamente en las nubes con bellas luces tomando por sorpresa a muchos y recibí revelación que el promedio de los que están listos apenas llega a un 30%. Y esto debe poner a los pastores en vilo por la responsabilidad que tienen sobre sus congregaciones. Algo no anda bien porque están haciendo otras cosas que no les mandó el Señor.

El Señor me reveló que estas cosas están ocurriendo en su iglesia:

  1. Hay pereza, somnolencia y negligencia que nos impide salir a predicar. Hay que orar y ayunar para vencer esta adversidad espiritual y comenzar a hacer lo que mandó el Señor.
  2. No le damos la importancia al tiempo en que estamos y sucederá que cuando muchos reaccionen tardíamente, puede acontecer que el Señor venga y la iglesia se quede en tierra, (Mateo capítulo 25), por no haber velado en el cumplimiento de nuestra principal obligación, como lo es la de evangelizar y hacer nuevos discípulos.

3 Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti. (Apocalipsis 30:3).

La obligación de cumplir la gran comisión hasta el fin del mundo:

Como está escrito:

19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;

20 Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. (Mateo 28:19-20).

8 Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonio; de gracia recibisteis, dad de gracia. (Mateo 10:8).

El Señor además nos recuerda aprovechar este tiempo que todavía no se ha desatado la violencia y persecución, para que hagamos el trabajo en tiempo de paz, porque si no lo hacemos ahora, será más difícil hacerlo después y encontrarán una excusa mayor para no hacerlo.

5  El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles. (Apocalipsis 3:5).

 

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