LA OSCURIDAD EN LA TIERRA LOS DÍAS ANTES DE LA VENIDA DE...

LA OSCURIDAD EN LA TIERRA LOS DÍAS ANTES DE LA VENIDA DE CRISTO

Tiempo atrás, recuerdo haber recibido de una hermana mía biológica un “velón” que se lo dieron en la iglesia católica para que lo guardara como lo único que alumbraría en el venidero tiempo de oscuridad. Ellos saben que viene la oscuridad pero por no andar en la verdad muchos no se están preparando para ser rescatados por Cristo antes que se inicie la ira de Dios sobre la tierra y consecuente inicio del fin del mundo. Así dijo Jesús: “56 ¡¡ Hipócritas!! Sabéis distinguir el aspecto del cielo y de la tierra; ¿y cómo no distinguís este tiempo? (Lucas 12:56). Refiriéndose al tiempo de la venida de Cristo. Y esta es la instrucción para prepararnos y aguardar por su venida a los que han creído en su gracia de salvación: “36 VELAD, pues, en todo tiempo ORANDO que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.” (Lucas 21:36).

La oscuridad  que ocurrirá en la tierra antes de la aparición del Hijo del Hombre en las nubes acompañado de sus ángeles y toda su gloria, como está escrito: 29 E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor” (Mt 24:29, sucederá este oscurecimiento después de la tribulación a causa del gran terremoto y los consecuentes tsunamis.

“No hará nada el Señor, sin que antes lo anuncie a sus profetas” para que todos tengan oportunidad de saberlo, de venir al Hijo y recibir la salvación por medio de su gracia.

Esta misma oscuridad está descrita en el Apocalipsis: “12 Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio…” (Ap 6:12). Esta oscuridad no sucederá a causa del terremoto. Dios va a oscurecer la tierra quedando todo oscuro como tela de cilicio por un tiempo de días u horas que sólo Dios conoce, pues, sabemos que todos los astros y las estrellas le obedecen. “15 Él envía su palabra a la tierra; velozmente corre su palabra.” (Sal 147:15).

Los días antes de la venida del Señor con sus ángeles en las nubes para el fenómeno del rapto o arrebatamiento de su iglesia que ha CREÍDO en su gracia, sintiéndose justificado y santificado por medio de la fe en el poder de su sangre derramada, los que velan y oran estarán en pie delante del Hijo del Hombre para escapar de las cosas que sobrevendrán a continuación. 

Congregarse para crecer en la fe:  Velar y orar en su casa de manera solitaria es bueno, pero también debe asistir a una iglesia para aprender guiados por un pastor, al lado de otros hermanos con quienes puedan cumplir responsabilidades de servir a Dios.

La oscuridad en la tierra después del gran terremoto (Ap 6:12) y los bramidos del mar a causa de los tsunamis (Lucas 21:25-26):

Y a continuación de la oscuridad venidera, se cumplirá  “EL DÍA Y LA HORA” en que aparecerá la señal del Hijo del Hombre en las nubes, a quien todo ojo humano le verá.

34 Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro será dejado. (Lucas 17:34).

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35 Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el Señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana;

36 para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo.

37 Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad. (Marcos 13:35-37).

Dormirse, espiritualmente hablando, es disminuir la oración como canal de comunicación diario con Dios o descuidarse en no andar en la obediencia de la palabra de Dios. Dormirse es desconectarse de andar en el espíritu y retroceder hacia los deleites o lo pecaminoso del mundo. Hay que tener claro que en aquellos días de tribulación es cuando más hay que estar clamando a Dios en continua comunicación por medio de la oración, como las vírgenes prudentes de Mateo capítulo 25.

 

 

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