“EL CABALLO BERMEJO” DE APOCALIPSIS 6:4 ENTRENANDO SUS MÚSCULOS PARA LAS GUERRAS

“EL CABALLO BERMEJO” DE APOCALIPSIS 6:4 ENTRENANDO SUS MÚSCULOS PARA LAS GUERRAS

Lo que está aconteciendo no es sino el avance de las profecías bíblicas dejando ver lo que será el desarrollo y el fin de las cosas, sabiendo que debe aparecer un rey que hará que las naciones se enfrenten unas a otras, como está escrito: “4 Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada.” (Apocalipsis 6:4). A este líder también le está atribuido que "tendrá una boca de hablará grandes cosas", (Ap 13:5), es decir, no tendrá freno en la lengua.

El Señor Jesucristo nos dejó muy claro una serie de señales que acontecerán antes de su venida y del fin del mundo. Que esto de guerras y rumores de guerras era apenas comienzo de dolores (Mateo 24:6-8), pero cuando veamos que las guerras empezaron y estén enfrentadas nación contra nación y reino contra reino, ha comenzado entonces el aumento de los dolores y estaremos en la tercera guerra mundial, debiendo todo cristiano que vive por la fe en Cristo, poner nuestra relación con el Señor como lo primero, andar vigilantes, permaneciendo en la paz del Señor, orando y cumpliendo las cosas que nos dejó escritas, para estar en pie delante del Hijo del Hombre cuando aparezca en las nubes, bien que su venida suceda en unos meses, o apenas en unos cortos años, igual debemos seguir esperando sin afanarnos, sino confiando en el Señor y las promesas que nos dejó escritas, porque nos tocará comer y beber de ellas para poder perseverar hasta el fin, es decir hasta que el Señor venga o hasta que cada uno tenga muerte en el cuerpo físico para recibir resurrección de vida eterna en el momento destinado por Dios según las cosas que están escritas.

De otro lado, no debemos perder de vista que las guerras traen muerte y devastación, pero primero retengamos esto, que Caerán a tu lado mil y diez mil a tu diestra; más a ti no llegará” (Sal 91:7). Tampoco debemos temer por hambre, porque los justos “en tiempo de hambre, serán saciadados”, (Sal 34:19), pero seamos vigilantes en guardar alimentos no perecederos porque es el mensaje que constantemente nos ha enviado nuestro Señor por sus profetas en estos últimos días.

Pero si muere un cristiano por cualquier razón, como lo dijo el Apóstol Pablo, para nosotros “el vivir es Cristo y el morir es ganancia”, (Fil 1:21), porque arriba nos espera un porvenir lleno de paz y gozo en el reino, donde estaremos con el Padre y el Cordero; y nunca más habrá guerras ni odios, ni hambruna, ni sequía.

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