QUITANDO LAS IMPUREZAS DE NUESTROS OJOS Y EL CORAZÓN

QUITANDO LAS IMPUREZAS DE NUESTROS OJOS Y EL CORAZÓN

0 31
Este es el tema que el Señor me indicó que escriba. Por favor leamos y retengamos en nuestras memorias las cosas esenciales que nos pide el Señor. Tengamos en cuenta que después de ser salvos por su gracia, debemos cuidar de obedecer todas estas cosas. Son obras, por las cuales seremos juzgados arriba frente al trono blanco, según las cosas que se encuentran escritas en los libros. Si usted como cristiano es escaso o se le dificulta practicar estas cosas, es el momento de orar y pedir ayuda al Señor para que le socorra y ayude a realizar las buenas obras. ¡Dios les bendiga!

El Señor quiere que revisemos lo que no venimos practicando de Sus  enseñanzas, evitando que se nos formen pajas o vigas en nuestros ojos quedándonos ciegos a causa de nuestras faltas y pecados, volviéndonos con corazones cuestionadores y juzgadores como pretextos o excusas con tal de no hacer el bien que el Señor mandó.

No podemos dejar que nuestros corazones se vuelvan duros después que Cristo se dio a sí mismo en rescate por muchos, habiendo recibido de su gracia sin merecerlo.

Por tanto, aprendamos bien estas reglas de oro para que estemos bien delante del Señor aquel día que cada vez está más cerca:

  1. No juzguéis, y no seréis juzgados; (Lc 6:37). Cuando alguien te pida, dále y no juzgues la situación en que se encuentra el necesitado.
  1. No condenéis, y no seréis condenados; (Lc 6:37). Tampoco nos hagamos jueces dictaminando sentencias, porque el Juez justo mirará todo en el hombre y de quien pensamos que no era salvo, por algún detalle que Dios encuentre en esa persona que le agradó puede darle la salvación, mientras otro egoísta que se creía salvo tenga una mala noticia ese día. ¡Amados! Escribo con la guía del Espíritu. Tenemos que examinarnos y orar mucho para cambiar en nosotros lo que todavía está pendiente. ¡Bendito sea el Santo nombre del Señor que nos da oportunidades y nos envía mensajes por todos los medios, para que estemos irreprensibles delante de su presencia!
  1. Perdonad, y seréis perdonados. (Lc 6:37). Sabiendo, que si no perdonamos a los otros las ofensas que nos hizo, tampoco el Señor perdonará nuestros pecados y el día del juicio esto será un punto terrible sobre el alma de esa persona. Evite esto y perdone a todos devolviéndo favores con amor. En la medida que usted sea obediente a Dios será un gran intercesor cuyas oraciones él oirá, pudiendo además orar a favor de sus enemigos. Estas serán oraciones eficaces de un justo que tienen poder.
  1. Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir. (Lc 6:38). El dar, significa que también recibiremos en la misma medida con que dimos. Conviene no cansarnos de hacer el bien.
  1. “No digas a tu prójimo: Anda, y vuelve, y mañana te daré,  cuando tienes contigo qué darle.” (Proverbios 3:28), porque esto representará el amor al dinero que no debemos olvidar que perecerá todo aquel día de la ira de Dios, acerca de lo cual también el Señor nos recuerda: “ 24 Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.” (M6 6:24). Recordemos que el dinero no es para almacenarlo y cuidarlo como un tesoro, sino tenerlo disponible para dar las ayudas que Dios ponga en cada uno.

Y les decía una parábola: ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo? (Lc 6:39). Es que si nos descuidamos de guardar las palabras que el Señor nos dejó escritas, podemos volvernos ciegos de lo que tenemos dentro de nuestros corazones, volviéndonos ajenos a la situación de necesidades que viven otros. Convirtiéndonos en personas de duro corazón, juzgadoras y condenadoras, sin misericordia. Hay que estar atentos a todo esto. También yo estoy recibiendo para mejorar mi relación con el Señor. La palabra de Dios es para todos.

  1. ¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? (Lc 6:41). Practicando estas cosas, estaríamos ajenos de nuestra situación interna pero a cambio si nos disponemos a ver las fallas de los otros. Se nos olvida que Dios puede estar entrenando a un siervo Suyo, moviéndole entre piedras y tropiezos para edificar su fe y que esto no es razón para criticarlo o juzgarlo. “Sed, pues, misericordiosos, porque Yo soy misericordioso”, dijo el Señor.

¿O cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, déjame sacar la paja que está en tu ojo, no mirando tú la viga que está en el ojo tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano. (Lc 6:42).

Seamos pues, misericordiosos como lo es nuestro Padre celestial.

¡Dios les bendiga!

También puedes leer:  EL JUICIO A LAS NACIONES, no olvidando que tenemos que permanecer en las cosas que el Señor nos dejó escritas, para estar irreprensibles en alma, cuerpo y espíritu aquel día de su venida cuando se aparezca repentinamente en las nubes con los ángeles de su poder, para el evento glorioso del rapto o arrebatamiento viniendo con los ángeles de su poder.

 

 

NO COMMENTS

Leave a Reply