EL RENCOR O FALTA DE PERDÓN ENTRE CÓNYUGES ESTORBA LAS BENDICIONES DE...

EL RENCOR O FALTA DE PERDÓN ENTRE CÓNYUGES ESTORBA LAS BENDICIONES DE DIOS HACIA LA PAREJA

"19 Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos." (Mt 18:19). Es necesario perdonar las ofensas para que cese la división en el hogar y a partir de entonces las oraciones de ambos no tengan estorbo ante Dios.

Aunque no lo crean, es común que cuando uno de los dos abandona el mundo y pasa a ser hijo de Dios por medio de Cristo, acontece que el cónyuge que todavía no se convierte pasa a constituirse como un enemigo o piedra de tropiezo del otro, dentro de su propia casa. Se forma un yugo desigual constituido por luz y tinieblas.

Y sucede que toda esa cantidad de ofensas deben ser perdonadas de parte del ofendido, para que sus oraciones a Dios no tengan estorbo.

Y esta es la exhortación que Dios envía al marido, pero sirve también para la esposa si ella es la ofensora, para que sus oraciones tampoco tengan tropiezo:

7 Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo. (1 Pedro 3:7).

Quiere decir que si un esposo desobediente a Dios, es un inconverso que todavía no ha recibido la dádiva de la gracia de parte de Cristo llega a hacer oraciones a Dios no recibirá respuesta de Dios, porque sus oraciones estorban, debido a que es un ofensor que maltrata a su esposa. Su pecado desaparece una vez que cree en Jesucristo y se arrepiente tras lo cual es lavado en su sangre redentora.

Ese ofensor, si desea ser oído por Dios en sus oraciones, debe primero pedirle perdón al ofendido y convertirse a Cristo y de esta manera desaparece el estorbo a sus oraciones. Es decir, deben perdonarse las ofensas hechas para que sus oraciones no tengan tropiezo.

14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;

15 más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas. (Mateo 6:14-15).

La falta de perdón no solamente es un factor de tropiezo hacia la oración que hacemos a Dios, sino que es una terrible amenaza que puede hacernos perder la salvación eterna, si morimos atados a ese rencor.

Morir sin perdonar significa llevarse consigo una terrible carga por concepto de rencor(es), acerca de los cuales tuvimos suficiente tiempo para solucionar. No quiere Dios que ninguna alma se pierda sino que todos vengan al arrepentimiento.

Invitación a ponerte a cuentas con tus ofensores:

La falta de perdón puede además generar enfermedades.

Según la exhortación anterior, si no perdonamos a los otros las ofensas que nos hicieron, nuestro Padre celestial tampoco nos perdona a nosotros nuestras ofensas, es decir andaríamos con la carga del rencor a cuestas, un terrible pecado que estorba la oración a Dios e impide la salvación eterna.

Andaríamos además evadiendo la práctica del precioso testimonio de nuestro Señor, el cual murió en una cruz, desangrado y desfigurado, para perdonar nuestros pecados y ofensas, recibiendo nosotros el llamado a perdonar toda y cualquier tipo de ofensa.

Perdonar continuamente evita alojar sentimientos de amargura y rencor en nuestro corazón:

21 Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?

22 Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete. (Mateo 18:21-22).

La oración intercesora del ofendido a favor del ofensor, perdonando la(s) ofensa(s) recibida(s), hace libre al ofendido y es una oración eficaz y sin estorbo que Dios sí la escucha. El siguiente versículo nos invita a que mientras oremos perdonemos las ofensas del otro.

25  Y cuando esté orando, perdonad, si tenéis algo contra otro, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdonen vuestras ofensas. (Marcos 11:25).

Entre el listado de personas que tienes que considerar si recibiste ofensas o daños en algún momento de tu vida, debes incluir los nombres de los políticos a quienes odias. Por ellos también hay que hacer oraciones, intercediendo a Dios por ellos, una forma de borrar pecado de rencor y tener el cielo abierto para que Dios escuche nuestras oraciones y recibamos las bendiciones de Dios a causa de nuestro nuevo corazón lleno de amor y perdón por todos, independientemente del tamaño y la gravedad de la ofensa o daño, porque también Dios dijo acerca de tus pecados graves: ” 18 Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.” (Isaías 1:18).

Noten cuantas enseñanzas hermosas nos dejó el Señor, que todas redundan en el amor entre unos y otros. Él nos amó primero, dándonos a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree y obedece el evangelio, no se pierda su alma sino que tenga vida eterna.

 

 

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